sábado, 19 de julio de 2008

El debate de la PSU: Panorámica Internacional de Exámenes de Ingreso a Universidades Públicas. (1)

Diversas opiniones han alimentado el debate en torno a la conveniencia de aplicar la PSU como instrumento estandarizado de ingreso a las universidades públicas. Sus panegíricos afirman que de no existir un adecuado mecanismo de selección, los estudiantes colapsarían a las mejores universidades en cuyas más prestigiosas facultades. Pero, claro, asumen, que el diseño curricular que ésta sustenta va en desmedro de aquéllos que reciben peor educación en la enseñanza media. Sus más férreos detractores ensayan una lógica similar; la PSU es un instrumento que sólo mide conocimientos y no apunta, en cambio, a evaluar destrezas cognitivas más elevadas que sugieran una competencia intelectual acorde. Otros, sin embargo, abogan por la total supresión de la PSU pues, esgrimen, actúa como un elemento de absoluta discriminación y diferenciación social, en tanto aquéllos que reciben una buena educación, la cual generalmente se da sólo en colegios privados o municipalizados emblemáticos, tendrán buenos resultados, y los otros, derivarán en instituciones o centros profesionales, operando así, una mecánica cíclica de segmentación educativa. Esto, a decir verdad, se pone de manifiesto con las estadísticas que emanaron del Ministerio de Educación tras la aplicación de la PSU el año pasado, y que relaciona el ingreso familiar con el puntaje promedio, a saber;
i) -$250.000 43%, obtuvo bajo 450 puntos
ii) entre $250.000 y $800.000, 20% bajo 450 puntos
iii) + $800.000, 10% bajo los 450 puntos

Por otro lado, a nivel internacional, el debate sobre los sistemas de admisión se dan en un marco de un gran proceso de expansión de la matrícula, debido fundamentalmente al aumento de las demandas por educación superior. Ésta demanda actual está asociada al conjunto de transformaciones culturales, sociales y económicas que hace suyas el fenómeno de la globalización, a saber; el proceso de universalización de la educación media, el crecimiento y la diversificación de los requerimientos del sector productivo, las tasas más elevadas de ingresos, etcétera. En efecto, en Chile, año 2008, 4 de cada 10 alumnos son primera generación.
Ante este panorama, cabe, a mi juicio, explorar en las distintas experiencias internacionales en los modos de admisión. En términos generales, podemos identificar ciertos aspectos comunes de éstas y que se resumen en tres puntos estructurales;

a) El diploma de aprobación del colegio secundario, sigue siendo necesario para la admisión pero garantiza cada vez menos que el aspirante pueda ingresar a la institución y carrera de preferencia (OCDE, 1992)
b) El prestigio de las universidades va en directa correlación con los niveles de selectividad que éstas implementen, y, que, crecientemente, está siendo basada por una examen al término del ciclo medio, sumado a las calificaciones obtenidas en ése período.
c) En lo que respecta a América Latina, todos los países coinciden en la exigencia de un certificado de bachillerato (en Chile, el diploma de enseñanza media), en la utilización de pruebas estandarizadas y en el posicionamiento de las instituciones educativas como únicas responsables en la fijación del nivel de logro para el ingreso. (GAGO, 1999)

1 comentario:

Ignacio Antonio dijo...

Otro excelente texto Eduardo. Me gustó la forma como planteaste las diferentes contraposiciones respecto al tema, no dejando ninguna de lado.

Sin duda que el nivel socioeconómico influye directamente en la educación. Y de acuerdo a mi punto de vista, eso es algo que habría que abolir. La educación debe garantizar igualdad tanto de calidad como de oportunidades a todas las personas aptas para recibir ésta misma. Si se lograra eso, lo cual, se entiende que es prácticamente imposible, recién ahí se comenzaría a vislumbrar recién la tan anhelada igualdad.

Nuevamente felicitaciones, te hago saber que he leído todo lo que has publicado. Y todo ha sido de gran calidad.

Esperando nuevos textos...
Ignacio ;)